domingo, 24 de abril de 2016

Capítulo 8 - Crimar

- … y eso es todo, hasta ahora que me acabas de pedir que te resuma tus memorias. - aclaró tajante K.N.L. .

Kora estaba tumbada en mitad de la sala y miraba con cierta despreocupación las pantallas, Crimar se incorporo, di un paso adelante, flexiono un par de veces las rodillas y dijo en voz alta:

- Sera mejor que me vaya cuando antes

Crimar se arrodillo al lado de Kora para acariciarla, esto le servia como excusa para retrasar un poco su salida, era inevitable, pero no le gustaba salir fuera de la seguridad que le proporcionaba su refugio, Kora casi como recriminándole esa actitud ladro, un ladrido corto, seco, imperativo. Crimar se dio por aludido y emprendió la marcha hacia la salida de del refugio.

Su refugio era un antiguo bunker, de los que hace algunos siglos se construyeron por miedo a una guerra nuclear, irónicamente fue un reactor natural el que hizo que Crimar terminara ahí dentro. Se encontraba debajo de un edificio, en el sótano, por suerte el edificio estaba completamente abandonado, no solía acercarse nadie ni siquiera para cobijarse. Prácticamente lo encontró por casualidad, durante las primeras semana Crimar era un vagabundo mas que huía de cualquier cosa que pudiera resultar peligrosa, hasta que que se topó con Kora, sin duda, le debía la vida a ese animal, pues fue ella quien lo guio hasta el refugio y Crimar no tardo en sacar provecho de lo que encontró allí, se convirtieron en inseparables.

Cuando llego a la puerta del refugio y sus manos agarraban la manivela de la compuerta la voz de K.N.L. le hizo pegar un salto

- Crimar ¿no olvidas algo?

Crimar cogió un pequeño auricular de una estantería improvisada con un par de cajas que estaba al lado de la salida, se lo coloco dentro del oído izquierdo.

Volvió a agarrar la manivela y de nuevo la voz robótica lo sobresalto de nuevo, esta vez estimulando directamente los huecesillos de su oído.

- Crimaaaaaaaaaaaaaaar – dijo K.N.L. lánguidamente - ¿no se te olvida nada mas?

-¿Que ocurre ahora K.N.L.? - contesto Crimar notablemente alterado -

- ¿Como vas a arreglarte si vuelve a atacarte un árbol como la ultima vez?

- Eh, ese árbol se cayo sobre mi, podría haberme matado

- Le doblabas el peso y aun así te derribó, Crimar,

Crimar no estaba hecho al dolor, cuando tenia seis años su padre le regalo una bicicleta, nunca consiguió montar demasiado bien, la primera vez que lo hizo acabó con una herida que le surcaba medio brazo y desmayado al ver su propia sangre, pero al menos el fin del mundo lo había curtido y ahora necesitaba algo mas que la simple visión de una herida sangrante para desmayarse, tampoco había matado a nadie y evitaba hacerlo, era por eso que solía salir de noche, confiaba en K.N.L. y en pasar lo suficientemente inadvertido como para no correr peligro, cogió unas vendas, alcohol, un par de antibióticos y los echo a la mochila, un leve susurro recorrió de nuevo su oído interno.

- Las gafas

Casi de forma automática cogió un par de gafas, las encontró con todo lo demás en el refugio, visión, térmica, nocturna y algunas otras que ni él sabia para que servían, pero le venia bien para sus salidas nocturnas, junto con la comida que cogió antes, las armas y las gafas, Crimar esta por fin listo, se despidió de Kora nuevamente.
- Vigila el refugio, tienes comida de sobra, volveré pronto amiga.

Por fin, agarró la manivela de la puerta, la giró y salio.

El frio aire del exterior choco de golpe contra Crimar, haciendo que se le erizara hasta el ultimo vello de su cuerpo, el traje enseguida regulo su temperatura, salio y cerró la puerta tras de si. El sótano estaba tranquilo, como siempre, casi llegaría a dar miedo si no fuera por las cosas que Crimar había llegado a ver ahí fuera.

Subió las escaleras que lo llevaban a la primera planta, retiro con cuidado los escombros que las cubrían y de forma disimulada hecho un vistazo y casi susurrando dijo:

- K.N.L. ¿detectas algo?

- Tus niveles de adrenalina han subido considerablemente, deberías relajarte.

Si, seguro que hay algún cabrón por ahí deseando hacerme un masaje para relajarme, pensó para si mismo.

- Tranquilo, no detecto ninguna forma de vida. – termino por apuntar K.N.L. .

Crimar acabo de reunir el valor que tenia y por fin salio al exterior, pero sin incorporarse, pulso un botón en el lado de sus gafas, un mar de tonos azules y blancos apareció ante sus ojos, ni una sola mancha verde, amarilla o roja, la térmica no engañaba, aunque él mismo aparecía azul gracias al traje, por eso a pesar de lo que K.N.L. secundara la idea de que estaba solo, nunca bajaba la guardia, hecha la comprobación, paso a visión nocturna.

- K.N.L., el almacén con alimentos mas cercano ¿por donde voy? Crimar se esforzaba por hablar lo mínimo y si debía hacerlo siempre era de la forma mas sutil e imperceptible posible.

- La opción mas optima es atravesar los edificios para llegar a la gasolinera a las afueras de la ciudad y desde allí – K.N.L. se cayo durante menos de una décima de segundo – serian unas seis horas a tu velocidad media, tal vez mas dependiendo del terreno.

- Esta bien, estas autorizada a guiarme.

Con esto K.N.L. sabia de sobra que tenia libertad absoluta para guiar el camino de Crimar, era algo que solían hacer en las salidas, así Crimar mantenía su política de hablar cuanto menos mejor y podía concentrarse en lo que le rodeaba.

Cruzo la calle, rápido, aun mirando a ambos lados, el reflejo aprendido durante años no se perdía a pesar de que hacia meses que no había visto ningún vehículo en movimiento, la ciudad estaba callada, a ratos parecía muerta, pero a veces parecía mas bien un animal salvaje, acechando, silenciosa y callada, esperando el momento idóneo para saltar sobre su presa.

Habían hecho esto tantas veces que casi era un proceso mecánico, en cierto modo se movían como una sola unidad, llego al primer edificio, K.N.L. ordeno “para” y en seguida volvió a ser tajante “limpio, sigue”. Crimar obedecía, la puerta estaba abierta, como la de la mayoría de edificios, cuando se dio la noticia el caos se adueño de todo, alguna gente trataba de huir, como si eso fuera posible en tal situación, otros aprovecharon para dar rienda suelta a sus instintos mas primitivos, así que era raro encontrar puertas cerradas.

Avanzo un par de calles y atravesó un edificio completamente calcinado, aun recordaba la noche de aquel incendio, cuando todo era normal, esa noche él volvía del cine, había ido con una amiga, esperando que su amiga al final de la noche se abalanzara sobre él, aquella noche en particular no paso nada, aunque unos meses después si que consiguió que esa misma chica saltara sobre él, aunque esta vez ella quería robarle lo poco que tenia, el fin de los tiempo cambio a todo el mundo, la amistad desapareció, las familias desaparecieron, cualquier lazo que uniera a dos personas por fuerte que hubiera sido hasta ese momento pasaban a ser quebradizos y la mayoría de las veces el detonante era la cosa mas nimia que uno pudiera imaginar.

El silencio era tan pesado, tan denso, que si Crimar se quedaba quieto podía oír cosas que ocurrían bastante lejos de allí, un gruñido de algún animal salvaje, el sonido del viento atravesando las calles, el sonido del agua que discurría por debajo de él, en el submundo que se habían convertido las alcantarillas y de repente, entre toda esa maraña de sonidos que se perdían en la lejanía, hubo uno, muy sutil pero contundente, solo uno que hizo que Crimar se paralizara en el acto, el llanto de un bebe.

Una alucinación sonora se dijo para si mismo, no concebía la posibilidad real de que hubiera un bebe rodeado de tanta miseria, dolor y muerte, no quería aceptar esa realidad pues le seria imposible dejar de lado a una criatura tan pequeña, pero sabia que la gente traía problemas, tuvieran la edad que tuvieran, pero el llanto resonó de nuevo y una vez mas volvió a mentirse a si mismo, no es nada, sera algún animal, no puede haber un niño y como si este quisiera dejar constancia de que era tangible, lloro mas fuerte que las otras veces, como autoproclamandose real, haciendo ver que era algo físico y que estaba allí. Crimar se paro en seco, se resigno y solo alcanzo a decir “mierda”

K.N.L. estaba atenta a las constantes de Crimar también al entorno, eso le ayudaba a predecir su comportamiento y anteponiéndose a lo que Crimar estaba a punto de decir

- Esa fuente de sonido esta a dos manzanas al noroeste, pero desviarse de la ruta supondrá un 65% de probabilidad de fallar en la búsqueda de comida y eso suponiendo que no encuentres nada.

- Algún día con suerte comprenderás que los seres humanos no somos solo numero, trozo de chatarra inmunda -sentencio Crimar- guiame al bebe.

Las indicaciones o variaron mucho de lo que acaban de dictaminar K.N.L., dos manzanas al noroeste vio una pequeña casa con una luz crepitante, de repente K.N.L. de forma rotunda.

- ¡Detecto movimiento detrás de ti !

Crimar se giro rápido a la par que volvía a poner la térmica y lo vio, alguien detrás de el, corriendo en su dirección, demasiado cerca como para reaccionar, lo derribaron y cayo el suelo, levanto la vista, esa persona fuera quien fuera iba corriendo hacia la casa, Crimar fue rápido, saco su arma de la mochila y apunto

- Esta bombeando demasiada adrenalina tu probabilidad de acertar el disparo es muy baja

- mierda mierda miera -repitió Crimar-

Salio corriendo con la esperanza de alcanzar al desconocido antes de que llegara a la casa, pero no fue así, el extraño entro antes que él y los llantos se cortaron en seco, Crimar entro unos segundos después con al arma levantada y puedo ver mejor al extraño, se le fue un peso de encima, el extraño era una extraña y acunaba al bebe entre sus brazos por lo que había dejado de llorar, sobre saltada miro a Crimar y rogó

- No nos hagas daño, no tenemos mucho de valor, llevate lo que quieras pero no le hagas nada a mi niñita

Crimar bajo el arma.

- Tranquila, no voy a haceros nada, vine aquí por el llanto, pensaba que le pasaría algo y …

- Suele ser muy tranquila – dijo la madre – salí en busca de algo para alimentar el fuego y de repente la oí llorar y te vi aquí y estaba aterrorizada ¿de verdad no vas a hacernos nada?

- Tranquila, estoy de viaje, solo de paso, ahora que veo que estáis bien me iré de aquí

- ¿Quieres cogerla?

La pregunta sonó rara y posiblemente en otro tiempo Crimar se habría abstenido de coger a un bebe, tal vez fuera por que se sentía seguro o por que hacia tanto tiempo que no veía a un ser humano que guardo su arma y se dispuso a coger a la niña.

La madre la puso en sus brazos.

- K.N.L. es extraño Crimar, solo detecto dos formas de vida orgánica.

Lo demás fue muy rápido, cuando Crimar destapo la carita del bebe puedo comprobar como una de sus cuencas estaba vacía, la mitad de la cara chamuscada y la piel del bebe, no era piel, era plástico, tenia entre sus manos un muñeco, levantó la vista hacia la chica que lo estaba apuntando con un arma directamente a la cabeza, el disparo resonó por toda la ciudad

- Sacad a este de aquí, ya no nos sirve – dijo alguien.


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