Gerión, ese era el nombre que figuraba en la plaquita identificativa que llevaba el celador del octavo piso del hospital en el que se encontraba Jack. Gerión se movía entre pacientes con una agilidad digna de una serpiente, lo cual combinaba a la perfección con su aspecto larguirucho y escuálido, aunque muy velludo. No intimaba demasiado con nadie, ni con sus compañeros, ni con los pacientes del hospital, simplemente cumplía su trabajo sin quejarse, aburrido pero eficaz. Dejó a Jack en su habitación, Evelyn y Julie lo estaban esperando allí.
Jack se incorporó y abrazó a su esposa, el brazo izquierdo de Jack fue a posarse sobre el cuello de Evelyn con la suavidad de una mosca, pero produciendo el mismo efecto que el aguijonazo de una avispa. Un escalofrío recorrió toda su espalda, lo que la hizo estremecerse.
- Perdóname -dijo rápidamente- no me acostumbro aun al metal.
Jack miró su brazo plateado, aún no estaba familiarizado con la prótesis y a que esta estuviera tan fría como un lago helado. Lo único que le importaba era que respondía bien y que a Julie no le daba miedo, al revés, ahora consideraba a su padre una especie de superhéroe, medio humano, medio robot.
Hacía como un mes desde el accidente en el edificio y casi la mitad de todo ese tiempo Jack la había estado pasando dormido. Las chicas estuvieron las primeras noches con él, cuando Jack estaba más tiempo en el reino de Morfeo que con los ojos abiertos y por fin cuando su condición se estabilizó, Jack las obligaba a ir a casa, al menos durante la semana.
Jack se sentó en la cama
- Estoy un poco cansado de tener que depender de ese celador para ir a cualquier lado.
- Son las normas del hospital, ya lo sabes cariño.
- Está oscureciendo, ¿has pedido un taxi?
- Si, no debería tardar
- ¿Estás apurando? Kozlov debe de estar a punto de llegar.
Casi no terminó la frase cuando la puerta se abrió y la calva de Kozlov cruzó el umbral. Sus compañeros solían pasarse por el hospital y hacían las noches más llevaderas a Jack, así Evelyn podía irse tranquila a casa sabiendo que su marido no se quedaba solo. Julie se despidió de su padre y ambas se marcharon. Kozlov se acomodo en la butaca al lado de la cama.
- ¿Como va la estación? Me aburro tanto aquí, necesito volver a ponerme el traje ¿hablaste con la central? ¿habrá algún problema por lo de mi brazo?
- Tranquilízate chico – dijo Kozlov mientras buscaba algo en su chaqueta – ya está más que hablado y lo sabes, no serías el primer bombero que trabaja sin algún miembro. En cuanto el hospital te dé el alta y consideren que estás completamente adaptado a ese brazo, tu traje y tu hacha te estarán esperando en tu taquilla, pero dime, ¿como va la rehabilitación? ¿ya te la has meneado con ese brazo?
A Jack se le escapó un risa
- Como para masturbarme estoy ahora. El médico que me lleva esta sorprendido, ya sabes, mucha jerga médica de por medio pero dice que me adapto rápido, que no hay rechazo y que el brazo me obedece bien. A veces se me escapa algo que no agarro lo suficientemente fuerte pero es por que aun no le tengo controlada la fuerza, esta cosa es mucho más potente que mi brazo original y bueno, ya sabes, me da miedo hacerle daño a Evelyn o a la niña sin querer, aunque me cansa tanta medicación para el brazo.
Dijo mientras señalaba un bote en la mesita, Kozlov acerco su mirada a la etiqueta
- Ta … Tacro … ¿Tacrolimus? ¿Y que coño es eso?
- El fármaco que me dan para que mi cuerpo no rechace el brazo, ya sabes, como si fuera un trasplante cualquiera.
- ¿Y no te vale con esto? – dijo mientras sacaba una pequeña petaca de su abrigo.
- ¿A cuánto asciende ya la porra?
- Sobre unos 1.000 y algo.
- Pues va a seguir subiendo, si no lo habéis conseguido antes, ahora menos con la medicación. Oye y en la estación ¿algo serio últimamente?
- Ojala, parece que toda la mierda del mundo está esperando a que te recuperes. Desde tu accidente, el aviso más peligroso fue bajar un gato de un árbol, sí, como en las putas películas. Yo quería serrar el puto árbol y los chicos no me dejaron, ¿te lo puedes creer? ¡Pero si soy el jefe!
- Oye Koz, ¿y James? ¿le has dado vacaciones? Es el único que no se ha pasado por aquí a verme.
- ¿Cómo? ¿No te lo ha dicho nadie? James no volvió al trabajo el día después del accidente, le hemos llamado, hemos ido a su casa, pero nada. Además estaba solo en la ciudad, su familia ni siquiera vive en este país y no sabemos cómo contactarlos.
Un hormigueo que comenzaba en el pie de Jack se fue extendiendo por cada átomo que formaba su cuerpo, convirtiéndose en una sensación de pesadez sobre sus hombros como si alguien lo agarrara por ellos y lo mantuviera pegado a la camilla donde se encontraba. Kozlov le daba un trago profundo a la petaca.
- Koz, yo …, he soñado muchas cosas desde que estoy aquí, si tu supieras, pero hay algo que me ronda la cabeza, algo que no me quito de la mente y que estaba seguro que había sido un sueño. Fue la noche del accidente o poco después, soñé con un tipo, un tipo del que apenas puedo recordar su cara. Había alguien más y estaba estaba enfadado, mucho, conmigo y con James, por haber rescatado a aquel tío colgado dentro del edificio en llamas – Los ojos de Kozlov se centraba en Jack como si buscaran convertirlo en su único punto de enfoque – el tipo decía que no sabía qué hacer conmigo, pero que con James había sido fácil ¿qué quiso decir con que había sido fácil? ¿y si no lo soñé? ¿y si alguien estuvo aquí esa noche? – Jack se levantó de golpe y exclamó – ¡Me habló de Evelyn y Julie, las nombró, Kozlov!
Pero tan rápido como se había levantado se vio a si mismo cayendo al suelo. Una serie de estruendos repentinos hicieron que el hospital empezara a temblar, las ventanas explotaron y se podía oír a gente gritando, como un castillo de naipes ante un soplo fuerte de aire, el hospital estaba viniéndose abajo.
La noche en que Jack perdió todo, llovía como si no hubiera un mañana y casi era cierto. El taxi que llevaba a las chicas, paró justo delante de la casa. Julie terminaba los deberes mientras su madre preparaba la cena en la cocina. El sonido de la campanilla de la puerta puso el toque musical al ritmo que marcaba Evelyn mientras troceaba unas zanahorias. No era demasiado tarde para una visita, pero tampoco la hora más indicada. Evelyn se encaminó hacia la puerta mientras se secaba las manos, miró a Julie que estaba ensimismada mientras terminaba unas sumas. Evelyn agarró el pomo de la puerta y como si su estómago fuera una bolsa de basura, este se lleno de porquería. Algo le hormigueaba desde dentro pero ya estaba abriendo la puerta. Delante de ella un hombre sujetaba un paraguas para proteger a otro que se ajustaba unos guantes de cuero blancos.
- Hola Evelyn – dijo el tipo de los guantes de cuero blancos – no podía esperar un segundo más para conocerte.
Jack tosía. Tosía tan fuerte que parecía que sus pulmones se iban a escapar a través de su garganta. Casi había alcanzado la salida con Kozlov cuando el edificio se les vino encima dejándolos atrapados. Recluidos en una prisión de hormigón y acero podían oír gritos a su alrededor, pero poco podían hacer. Kozlov estaba inconsciente o muerto, Jack no podía asegurarlo. Golpeaba las paredes improvisadas de su cárcel fruto de la frustración y el nerviosismo que galopaba por sus venas sin resultado. Perdió la noción del tiempo que pasaron allí encerrados, pero cuando oyó gritar a alguien “aquí hay un par” y levantaron una de las piedras que le aprisionaban aún era de noche, y llovía. Llovía como si el mundo se inundara.
Los bomberos que habían acudido al derrumbe no tardaron en reconocer a Jack y a Kozlov, este último aunque malherido, seguía vivo. Los sacaron a ambos y los tendieron en camillas para que fueran atendidos y llevados a otro hospital. Jack apenas podía quedarse quieto en la camilla, el paramédico que lo atendía decidió sedarlo para evitar problemas mayores, pero eso solo fue el ascua que prendió el fuego en Jack. Nada más ver la aguja acercarse a él, casi instintivamente, agarró el brazo del chico y lo golpeó en el estómago cortándole la respiración. Pasó a la cabina de la ambulancia y amenazó al conductor con la misma aguja que segundos antes se dirigía a su cuello, algo estúpido por su parte, pero en ese momento la cordura y la razón no estaban invitadas en su cabeza. Obligó al pobre chico a llevarlo a su casa.
Poco antes de llegar al lugar indicado Jack se quedó helado, podía ver los reflejos de unas luces que él conocía mejor que nadie, las veía casi a diario y nunca significaban nada bueno. Su vecindario estaba manchado de destellos que siempre veía cuando trabajaba, esas luces que siempre acompañaban a algo horrible, por suerte o desgracia sus sospechas se confirmaron cuando más se acercaron a su hogar. Varios coches patrullas plantados delante de su casa, Jack ordenó al chico parar y bajó de la ambulancia aún con el pijama del hospital y cubierto por completo de polvo del derrumbe que empezó a mezclarse con el agua de la lluvia. Corrió hacia su casa, algún policía intentó detenerle, otros sin embargo lo reconocieron de las múltiples ocasiones que habían trabajado con él, en concreto uno de los que estaba más cerca de la puerta
- Será mejor que no entres, Jack, en serio
- Y tú será mejor que te apartes
Casi como poseído y sin pensar, empujó al policía haciéndolo caer contra el suelo de la entrada. Entró corriendo en su casa, sorteando la marea de policías con caras desiertas de emociones debido a la experiencia y a la costumbre de enfrentarse a situaciones así casi a diario. El espectáculo en su casa era infernal, en el salón tumbada sobre el sofá estaba el cadáver de Evelyn, el contraste con la televisión encendida sintonizada en un canal infantil hacía aún más contradictoria la amalgama de emociones que se amontonaban en el interior de Jack a punto de estallar. Julie estaba tumbada en su cama, casi parecería que estaba dormida, si sus sábanas no hubieran estado teñidas de rojo y esa fue la imagen que terminó por desatar a Jack. Como si la locura hubiera dicho, ahora es el momento, simplemente, cualquier uso de razón, cualquier atisbo de serenidad y saber estar, desapareció de su cabeza. Arrebató el arma a uno de los policías que intentaban sacarle de allí y esa noche comprobó que el sabor del cañón de una pistola dentro de la boca no era agradable, por suerte, alquilen lo noqueo y el mundo se fue nublando ante sus ojos poco a poco.
Jack se incorporó y abrazó a su esposa, el brazo izquierdo de Jack fue a posarse sobre el cuello de Evelyn con la suavidad de una mosca, pero produciendo el mismo efecto que el aguijonazo de una avispa. Un escalofrío recorrió toda su espalda, lo que la hizo estremecerse.
- Perdóname -dijo rápidamente- no me acostumbro aun al metal.
Jack miró su brazo plateado, aún no estaba familiarizado con la prótesis y a que esta estuviera tan fría como un lago helado. Lo único que le importaba era que respondía bien y que a Julie no le daba miedo, al revés, ahora consideraba a su padre una especie de superhéroe, medio humano, medio robot.
Hacía como un mes desde el accidente en el edificio y casi la mitad de todo ese tiempo Jack la había estado pasando dormido. Las chicas estuvieron las primeras noches con él, cuando Jack estaba más tiempo en el reino de Morfeo que con los ojos abiertos y por fin cuando su condición se estabilizó, Jack las obligaba a ir a casa, al menos durante la semana.
Jack se sentó en la cama
- Estoy un poco cansado de tener que depender de ese celador para ir a cualquier lado.
- Son las normas del hospital, ya lo sabes cariño.
- Está oscureciendo, ¿has pedido un taxi?
- Si, no debería tardar
- ¿Estás apurando? Kozlov debe de estar a punto de llegar.
Casi no terminó la frase cuando la puerta se abrió y la calva de Kozlov cruzó el umbral. Sus compañeros solían pasarse por el hospital y hacían las noches más llevaderas a Jack, así Evelyn podía irse tranquila a casa sabiendo que su marido no se quedaba solo. Julie se despidió de su padre y ambas se marcharon. Kozlov se acomodo en la butaca al lado de la cama.
- ¿Como va la estación? Me aburro tanto aquí, necesito volver a ponerme el traje ¿hablaste con la central? ¿habrá algún problema por lo de mi brazo?
- Tranquilízate chico – dijo Kozlov mientras buscaba algo en su chaqueta – ya está más que hablado y lo sabes, no serías el primer bombero que trabaja sin algún miembro. En cuanto el hospital te dé el alta y consideren que estás completamente adaptado a ese brazo, tu traje y tu hacha te estarán esperando en tu taquilla, pero dime, ¿como va la rehabilitación? ¿ya te la has meneado con ese brazo?
A Jack se le escapó un risa
- Como para masturbarme estoy ahora. El médico que me lleva esta sorprendido, ya sabes, mucha jerga médica de por medio pero dice que me adapto rápido, que no hay rechazo y que el brazo me obedece bien. A veces se me escapa algo que no agarro lo suficientemente fuerte pero es por que aun no le tengo controlada la fuerza, esta cosa es mucho más potente que mi brazo original y bueno, ya sabes, me da miedo hacerle daño a Evelyn o a la niña sin querer, aunque me cansa tanta medicación para el brazo.
Dijo mientras señalaba un bote en la mesita, Kozlov acerco su mirada a la etiqueta
- Ta … Tacro … ¿Tacrolimus? ¿Y que coño es eso?
- El fármaco que me dan para que mi cuerpo no rechace el brazo, ya sabes, como si fuera un trasplante cualquiera.
- ¿Y no te vale con esto? – dijo mientras sacaba una pequeña petaca de su abrigo.
- ¿A cuánto asciende ya la porra?
- Sobre unos 1.000 y algo.
- Pues va a seguir subiendo, si no lo habéis conseguido antes, ahora menos con la medicación. Oye y en la estación ¿algo serio últimamente?
- Ojala, parece que toda la mierda del mundo está esperando a que te recuperes. Desde tu accidente, el aviso más peligroso fue bajar un gato de un árbol, sí, como en las putas películas. Yo quería serrar el puto árbol y los chicos no me dejaron, ¿te lo puedes creer? ¡Pero si soy el jefe!
- Oye Koz, ¿y James? ¿le has dado vacaciones? Es el único que no se ha pasado por aquí a verme.
- ¿Cómo? ¿No te lo ha dicho nadie? James no volvió al trabajo el día después del accidente, le hemos llamado, hemos ido a su casa, pero nada. Además estaba solo en la ciudad, su familia ni siquiera vive en este país y no sabemos cómo contactarlos.
Un hormigueo que comenzaba en el pie de Jack se fue extendiendo por cada átomo que formaba su cuerpo, convirtiéndose en una sensación de pesadez sobre sus hombros como si alguien lo agarrara por ellos y lo mantuviera pegado a la camilla donde se encontraba. Kozlov le daba un trago profundo a la petaca.
- Koz, yo …, he soñado muchas cosas desde que estoy aquí, si tu supieras, pero hay algo que me ronda la cabeza, algo que no me quito de la mente y que estaba seguro que había sido un sueño. Fue la noche del accidente o poco después, soñé con un tipo, un tipo del que apenas puedo recordar su cara. Había alguien más y estaba estaba enfadado, mucho, conmigo y con James, por haber rescatado a aquel tío colgado dentro del edificio en llamas – Los ojos de Kozlov se centraba en Jack como si buscaran convertirlo en su único punto de enfoque – el tipo decía que no sabía qué hacer conmigo, pero que con James había sido fácil ¿qué quiso decir con que había sido fácil? ¿y si no lo soñé? ¿y si alguien estuvo aquí esa noche? – Jack se levantó de golpe y exclamó – ¡Me habló de Evelyn y Julie, las nombró, Kozlov!
Pero tan rápido como se había levantado se vio a si mismo cayendo al suelo. Una serie de estruendos repentinos hicieron que el hospital empezara a temblar, las ventanas explotaron y se podía oír a gente gritando, como un castillo de naipes ante un soplo fuerte de aire, el hospital estaba viniéndose abajo.
La noche en que Jack perdió todo, llovía como si no hubiera un mañana y casi era cierto. El taxi que llevaba a las chicas, paró justo delante de la casa. Julie terminaba los deberes mientras su madre preparaba la cena en la cocina. El sonido de la campanilla de la puerta puso el toque musical al ritmo que marcaba Evelyn mientras troceaba unas zanahorias. No era demasiado tarde para una visita, pero tampoco la hora más indicada. Evelyn se encaminó hacia la puerta mientras se secaba las manos, miró a Julie que estaba ensimismada mientras terminaba unas sumas. Evelyn agarró el pomo de la puerta y como si su estómago fuera una bolsa de basura, este se lleno de porquería. Algo le hormigueaba desde dentro pero ya estaba abriendo la puerta. Delante de ella un hombre sujetaba un paraguas para proteger a otro que se ajustaba unos guantes de cuero blancos.
- Hola Evelyn – dijo el tipo de los guantes de cuero blancos – no podía esperar un segundo más para conocerte.
Jack tosía. Tosía tan fuerte que parecía que sus pulmones se iban a escapar a través de su garganta. Casi había alcanzado la salida con Kozlov cuando el edificio se les vino encima dejándolos atrapados. Recluidos en una prisión de hormigón y acero podían oír gritos a su alrededor, pero poco podían hacer. Kozlov estaba inconsciente o muerto, Jack no podía asegurarlo. Golpeaba las paredes improvisadas de su cárcel fruto de la frustración y el nerviosismo que galopaba por sus venas sin resultado. Perdió la noción del tiempo que pasaron allí encerrados, pero cuando oyó gritar a alguien “aquí hay un par” y levantaron una de las piedras que le aprisionaban aún era de noche, y llovía. Llovía como si el mundo se inundara.
Los bomberos que habían acudido al derrumbe no tardaron en reconocer a Jack y a Kozlov, este último aunque malherido, seguía vivo. Los sacaron a ambos y los tendieron en camillas para que fueran atendidos y llevados a otro hospital. Jack apenas podía quedarse quieto en la camilla, el paramédico que lo atendía decidió sedarlo para evitar problemas mayores, pero eso solo fue el ascua que prendió el fuego en Jack. Nada más ver la aguja acercarse a él, casi instintivamente, agarró el brazo del chico y lo golpeó en el estómago cortándole la respiración. Pasó a la cabina de la ambulancia y amenazó al conductor con la misma aguja que segundos antes se dirigía a su cuello, algo estúpido por su parte, pero en ese momento la cordura y la razón no estaban invitadas en su cabeza. Obligó al pobre chico a llevarlo a su casa.
Poco antes de llegar al lugar indicado Jack se quedó helado, podía ver los reflejos de unas luces que él conocía mejor que nadie, las veía casi a diario y nunca significaban nada bueno. Su vecindario estaba manchado de destellos que siempre veía cuando trabajaba, esas luces que siempre acompañaban a algo horrible, por suerte o desgracia sus sospechas se confirmaron cuando más se acercaron a su hogar. Varios coches patrullas plantados delante de su casa, Jack ordenó al chico parar y bajó de la ambulancia aún con el pijama del hospital y cubierto por completo de polvo del derrumbe que empezó a mezclarse con el agua de la lluvia. Corrió hacia su casa, algún policía intentó detenerle, otros sin embargo lo reconocieron de las múltiples ocasiones que habían trabajado con él, en concreto uno de los que estaba más cerca de la puerta
- Será mejor que no entres, Jack, en serio
- Y tú será mejor que te apartes
Casi como poseído y sin pensar, empujó al policía haciéndolo caer contra el suelo de la entrada. Entró corriendo en su casa, sorteando la marea de policías con caras desiertas de emociones debido a la experiencia y a la costumbre de enfrentarse a situaciones así casi a diario. El espectáculo en su casa era infernal, en el salón tumbada sobre el sofá estaba el cadáver de Evelyn, el contraste con la televisión encendida sintonizada en un canal infantil hacía aún más contradictoria la amalgama de emociones que se amontonaban en el interior de Jack a punto de estallar. Julie estaba tumbada en su cama, casi parecería que estaba dormida, si sus sábanas no hubieran estado teñidas de rojo y esa fue la imagen que terminó por desatar a Jack. Como si la locura hubiera dicho, ahora es el momento, simplemente, cualquier uso de razón, cualquier atisbo de serenidad y saber estar, desapareció de su cabeza. Arrebató el arma a uno de los policías que intentaban sacarle de allí y esa noche comprobó que el sabor del cañón de una pistola dentro de la boca no era agradable, por suerte, alquilen lo noqueo y el mundo se fue nublando ante sus ojos poco a poco.
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