-
… y eso es todo, hasta ahora que me acabas de pedir que te resuma
tus memorias. - aclaró tajante K.N.L. .
Kora
estaba tumbada en mitad de la sala y miraba con cierta
despreocupación las pantallas, Crimar se incorporo, di un paso
adelante, flexiono un par de veces las rodillas y dijo en voz alta:
-
Sera mejor que me vaya cuando antes
Crimar
se arrodillo al lado de Kora para acariciarla, esto le servia como
excusa para retrasar un poco su salida, era inevitable, pero no le
gustaba salir fuera de la seguridad que le proporcionaba su refugio,
Kora casi como recriminándole esa actitud ladro, un ladrido corto,
seco, imperativo. Crimar se dio por aludido y emprendió la marcha
hacia la salida de del refugio.
Su
refugio era un antiguo bunker, de los que hace algunos siglos se
construyeron por miedo a una guerra nuclear, irónicamente fue un
reactor natural el que hizo que Crimar terminara ahí dentro. Se
encontraba debajo de un edificio, en el sótano, por suerte el
edificio estaba completamente abandonado, no solía acercarse nadie
ni siquiera para cobijarse. Prácticamente lo encontró por
casualidad, durante las primeras semana Crimar era un vagabundo mas
que huía de cualquier cosa que pudiera resultar peligrosa, hasta que
que se topó con Kora, sin duda, le debía la vida a ese animal, pues
fue ella quien lo guio hasta el refugio y Crimar no tardo en sacar
provecho de lo que encontró allí, se convirtieron en inseparables.
Cuando
llego a la puerta del refugio y sus manos agarraban la manivela de la
compuerta la voz de K.N.L. le
hizo pegar un salto
-
Crimar ¿no olvidas algo?
Crimar
cogió un pequeño auricular de una estantería improvisada con un
par de cajas que estaba al lado de la salida, se lo coloco dentro del
oído izquierdo.
Volvió
a agarrar la manivela y de nuevo la voz robótica lo sobresalto de
nuevo, esta vez estimulando directamente los huecesillos de su oído.
-
Crimaaaaaaaaaaaaaaar – dijo K.N.L.
lánguidamente - ¿no se te olvida nada mas?
-¿Que
ocurre ahora K.N.L.?
- contesto Crimar notablemente alterado -
-
¿Como vas a arreglarte si vuelve a atacarte un árbol como la ultima
vez?
-
Eh, ese árbol se cayo sobre mi, podría haberme matado
-
Le doblabas el peso y aun así te derribó, Crimar,
Crimar
no estaba hecho al dolor, cuando tenia seis años su padre le regalo
una bicicleta, nunca consiguió montar demasiado bien, la primera vez
que lo hizo acabó con una herida que le surcaba medio brazo y
desmayado al ver su propia sangre, pero al menos el fin del mundo lo
había curtido y ahora necesitaba algo mas que la simple visión de
una herida sangrante para desmayarse, tampoco había matado a nadie
y evitaba hacerlo, era por eso que solía salir de noche, confiaba en
K.N.L. y en pasar lo suficientemente inadvertido como para no correr
peligro, cogió unas vendas, alcohol, un par de antibióticos y los
echo a la mochila, un leve susurro recorrió de nuevo su oído
interno.
-
Las gafas
Casi
de forma automática cogió un par de gafas, las encontró con todo
lo demás en el refugio, visión, térmica, nocturna y algunas otras
que ni él sabia para que servían, pero le venia bien para sus
salidas nocturnas, junto con la comida que cogió antes, las armas y
las gafas, Crimar esta por fin listo, se despidió de Kora
nuevamente.
-
Vigila el refugio, tienes comida de sobra, volveré pronto amiga.
Por
fin, agarró la manivela de la puerta, la giró y salio.
El
frio aire del exterior choco de golpe contra Crimar, haciendo que se
le erizara hasta el ultimo vello de su cuerpo, el traje enseguida
regulo su temperatura, salio y cerró la puerta tras de si. El sótano
estaba tranquilo, como siempre, casi llegaría a dar miedo si no
fuera por las cosas que Crimar había llegado a ver ahí fuera.
Subió
las escaleras que lo llevaban a la primera planta, retiro con cuidado
los escombros que las cubrían y de forma disimulada hecho un vistazo
y casi susurrando dijo:
-
K.N.L. ¿detectas algo?
-
Tus niveles de adrenalina han subido considerablemente, deberías
relajarte.
Si,
seguro que hay algún cabrón por ahí deseando hacerme un masaje
para relajarme, pensó para si mismo.
-
Tranquilo, no detecto ninguna forma de vida. – termino por
apuntar K.N.L. .
Crimar
acabo de reunir el valor que tenia y por fin salio al exterior, pero
sin incorporarse, pulso un botón en el lado de sus gafas, un
mar de tonos azules y blancos apareció ante sus ojos, ni una sola
mancha verde, amarilla o roja, la térmica no engañaba, aunque él
mismo aparecía azul gracias al traje, por eso a pesar de lo que
K.N.L. secundara la idea de que estaba solo, nunca bajaba la guardia,
hecha la comprobación, paso a visión nocturna.
-
K.N.L., el almacén con alimentos mas cercano ¿por donde voy? –
Crimar
se esforzaba por hablar lo mínimo y si debía hacerlo siempre era de
la forma mas sutil e imperceptible posible.
-
La opción mas optima es atravesar los edificios para llegar a la
gasolinera a las afueras de la ciudad y desde allí – K.N.L.
se cayo durante menos de una décima de segundo – serian unas seis
horas a tu velocidad media, tal vez mas dependiendo del terreno.
-
Esta bien, estas autorizada a guiarme.
Con
esto K.N.L. sabia de sobra que tenia libertad absoluta para guiar el
camino de Crimar, era algo que solían hacer en las salidas, así
Crimar mantenía su política de hablar cuanto menos mejor y podía
concentrarse en lo que le rodeaba.
Cruzo
la calle, rápido, aun mirando a ambos lados, el reflejo aprendido
durante años no se perdía a pesar de que hacia meses que no había
visto ningún vehículo en movimiento, la ciudad estaba callada, a
ratos parecía muerta, pero a veces parecía mas bien un animal
salvaje, acechando, silenciosa y callada, esperando el momento idóneo
para saltar sobre su presa.
Habían
hecho esto tantas veces que casi era un proceso mecánico, en cierto
modo se movían como una sola unidad, llego al primer edificio,
K.N.L. ordeno “para” y en seguida volvió a ser tajante “limpio,
sigue”. Crimar obedecía, la puerta estaba abierta, como la de la
mayoría de edificios, cuando se dio la noticia el caos se adueño de
todo, alguna gente trataba de huir, como si eso fuera posible en tal
situación, otros aprovecharon para dar rienda suelta a sus instintos
mas primitivos, así que era raro encontrar puertas cerradas.
Avanzo
un par de calles y atravesó un edificio completamente calcinado, aun
recordaba la noche de aquel incendio, cuando todo era normal, esa
noche él volvía del cine, había ido con una amiga, esperando que
su amiga al final de la noche se abalanzara sobre él,
aquella noche en particular no paso nada, aunque unos meses después
si que consiguió que esa misma chica saltara sobre él, aunque esta
vez ella quería robarle lo poco que tenia, el fin de los tiempo
cambio a todo el mundo, la amistad desapareció, las familias
desaparecieron, cualquier lazo que uniera a dos personas por fuerte
que hubiera sido hasta ese momento pasaban a ser quebradizos y la
mayoría de las veces el detonante era la cosa mas nimia que uno
pudiera imaginar.
El
silencio era tan pesado, tan denso, que si Crimar se quedaba quieto
podía oír cosas que ocurrían bastante lejos de allí, un gruñido
de algún animal salvaje, el sonido del viento atravesando las
calles, el sonido del agua que discurría por debajo de él, en el
submundo que se habían convertido las alcantarillas y de repente,
entre toda esa maraña de sonidos que se perdían en la lejanía,
hubo uno, muy sutil pero contundente, solo uno que hizo que Crimar se
paralizara en el acto, el llanto de un bebe.
Una
alucinación sonora se dijo para si mismo, no concebía la
posibilidad real de que hubiera un bebe rodeado de tanta
miseria, dolor y muerte, no quería aceptar esa realidad pues le
seria imposible dejar de lado a una criatura tan pequeña, pero sabia
que la gente traía problemas, tuvieran la edad que tuvieran, pero el
llanto resonó de nuevo y una vez mas volvió a mentirse a si mismo,
no es nada, sera algún animal, no puede haber un niño y como si
este quisiera dejar constancia de que era tangible, lloro mas fuerte
que las otras veces, como autoproclamandose real, haciendo ver que
era algo físico y que estaba allí. Crimar se paro en seco, se
resigno y solo alcanzo a decir “mierda”
K.N.L.
estaba atenta a las constantes de Crimar también al entorno, eso le
ayudaba a predecir su comportamiento y anteponiéndose a lo que
Crimar estaba a punto de decir
-
Esa fuente de sonido esta a dos manzanas al noroeste, pero desviarse
de la ruta supondrá un 65% de probabilidad de fallar en la búsqueda
de comida y eso suponiendo que no encuentres nada.
-
Algún día con suerte comprenderás que los seres humanos no somos
solo numero, trozo de chatarra inmunda -sentencio
Crimar- guiame al bebe.
Las
indicaciones o variaron mucho de lo que acaban de dictaminar K.N.L.,
dos manzanas al noroeste vio una pequeña casa con una luz
crepitante, de repente K.N.L. de forma rotunda.
-
¡Detecto movimiento detrás de ti !
Crimar
se giro rápido a la par que volvía a poner la térmica y lo vio,
alguien detrás de el, corriendo en su dirección, demasiado cerca
como para reaccionar, lo derribaron y cayo el suelo, levanto la
vista, esa persona fuera quien fuera iba corriendo hacia la casa,
Crimar fue rápido, saco su arma de la mochila y apunto
-
Esta bombeando demasiada adrenalina tu probabilidad de acertar el
disparo es muy baja
-
mierda mierda miera -repitió Crimar-
Salio
corriendo con la esperanza de alcanzar al desconocido antes de que
llegara a la casa, pero no fue así, el extraño entro antes que él
y los llantos se cortaron en seco, Crimar entro unos segundos después
con al arma levantada y puedo ver mejor al extraño, se le fue un
peso de encima, el extraño era una extraña y acunaba al bebe entre
sus brazos por lo que había dejado de llorar, sobre saltada miro a
Crimar y rogó
-
No nos hagas daño, no tenemos mucho de valor, llevate lo que quieras
pero no le hagas nada a mi niñita
Crimar
bajo el arma.
-
Tranquila, no voy a haceros nada, vine aquí por el llanto, pensaba
que le pasaría algo y …
-
Suele ser muy tranquila – dijo la madre – salí en busca de algo
para alimentar el fuego y de repente la oí llorar y te vi aquí y
estaba aterrorizada ¿de verdad no vas a hacernos nada?
-
Tranquila, estoy de viaje, solo de paso, ahora que veo que estáis
bien me iré de aquí
-
¿Quieres cogerla?
La
pregunta sonó rara y posiblemente en otro tiempo Crimar se habría
abstenido de coger a un bebe, tal vez fuera por que se sentía seguro
o por que hacia tanto tiempo que no veía a un ser humano que guardo
su arma y se dispuso a coger a la niña.
La
madre la puso en sus brazos.
-
K.N.L. es extraño Crimar, solo detecto dos formas de vida orgánica.
Lo
demás fue muy rápido, cuando Crimar destapo la carita del bebe
puedo comprobar como una de sus cuencas estaba vacía, la mitad de la
cara chamuscada y la piel del bebe, no era piel, era plástico,
tenia entre sus manos un muñeco, levantó la vista hacia la chica
que lo estaba apuntando con un arma directamente a la cabeza, el
disparo resonó por toda la ciudad
-
Sacad a este de aquí, ya no nos sirve – dijo alguien.